Un vuelo de una sola jornada genera cientos de millones de puntos y miles de fotogramas. Clasificar manualmente esta información para separar estratos o buscar elementos específicos resulta inviable, ya que toma semanas y el resultado queda sujeto a la interpretación de quien lo analiza.
Nuestra línea automatiza este proceso aplicando modelos entrenados que segmentan el suelo, la vegetación y la infraestructura dentro de una nube de puntos. También logramos localizar objetos concretos en imágenes de dron y cruzar la geometría con datos históricos para anticipar zonas críticas.
La inteligencia artificial opera sobre datos ya medidos para agilizar su interpretación técnica. Su valor radica en permitir que el especialista deje de revisar la totalidad de los datos para concentrar su atención exclusivamente en los elementos de interés.

