Los sectores forestal y agrícola plantean desafíos distintos según el objetivo del levantamiento: en algunos proyectos interesa conocer el terreno bajo la cobertura vegetal y, en otros, caracterizar la vegetación o el estado del cultivo.
Cuando la estructura del dosel lo permite, el LiDAR puede registrar retornos dentro de la cobertura y aportar información para modelar el terreno bajo el bosque. En otros casos, se utiliza para caracterizar altura de vegetación, estructura y distribución espacial. La estimación de variables como biomasa requiere además modelos y antecedentes complementarios definidos para el estudio.
En agricultura, la información multiespectral puede utilizarse para analizar indicadores asociados al vigor y al estado de la cubierta vegetal. En ambos sectores, las campañas multitemporales permiten comparar cambios y evolución cuando se mantiene una metodología y un control espacial consistentes.






