La topografía satelital se obtiene mediante estereoscopía, de manera muy similar a la fotogrametría aérea, pero utilizando imágenes de alta resolución que permiten una gran cobertura de superficie.
La captura satelital ocurre durante periodos casi simultáneos, asegurando la equivalencia de luminosidad y resolución espacial en las tomas. Mediante el proceso de integración de los pares fotogramétricos es posible generar el modelo tridimensional de superficie, para luego filtrar los elementos visibles y entregar un modelo digital de terreno de alta calidad.
Es recomendable y económicamente viable generar este tipo de topografía en grandes extensiones de superficie que requieran escalas 1:2000 o menores, en donde la resolución espacial y la tolerancia a las diferencias verticales sean aceptables. Esto aplica muy bien a proyectos de factibilidad, líneas de transmisión, sistemas de impulsión y análisis medioambientales, entre otros.

